Mi vida y mis ideas
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Soldado anónimo, el vacio y la desolación

CÓMO MATAR EL TIEMPO EN EL GOLFO.

Quizás en un punto muy distante, muy lejos en el infinito, la presente adaptación cinematográfica de “Soldado Anónimo” basada en el libro que notifica las vivencias de Anthony Swofford durante su incorporación al cuerpo de marines, cuando el conflicto del golfo es encontraba encaminada hacia una resolución inmediata, tenga como común denominador con el libro iluminados por el porno de Edgardo Esteban el ímpetu patriótico de jovenes sometidos a una crudeza sin igual impartida por el ejercito a ser enviados a tomar las armas por su país (sin entrenamiento previo).

El libro “Jarhead” de Swofford, pone en evidencia la “brurtalizacion” a la que es expuesta un infante de marine… mediante un entrenamiento que propone dejar atrás todas las características de individualización, o mejor dicho, todas las características que hacen a una persona, en favor de normativas colectivas a una masa obediente de jóvenes adiestrados para matar, son despojados de su razón de ser, quedando desguarnecidos y vacíos en medio del desierto del golfo…

Desde el aspecto social, el libro “Iluminados por el fuego” pone el acento en la crudeza que viven día a día los excombatientes de Malvinas, obligados a verse relegados en la indiferencia de una nación por mas de veinte años, y que aun hoy, ya como veteranos de guerra deben lucha por derechos que les son negados, al igual que deben enfrentar la indiferencia de una sociedad puesta en desmerito al negar la realidad de su pasado. Los veteranos de Malvinas integran una generación diezmada, muchos de ellos dejaron mucho mas que la vida y la inocencia en las islas Malvinas… y fueron recibidos por la vergüenza de un pueblo que tenia temor de alzar la voz… pero que prefirió mirar a otro lado… negando gloria y respeto.

De algún modo en este caso, tan consolidado a nuestro pueblo, el tema de fondo resulte en el recuerdo de una pagina oscura de nuestra historia, escrita por la cobardía y las heridas abiertas de una sociedad asolada por el temor.

En el libro de Swofford, magistralmente adaptado a la pantalla por Sam Mendez (belleza americana, camino a laperdicion) vemos como el pueblo Americano otorga una bienvenida cálida para ofrendar el reconocimiento a los supuestos héroes, para quienes la guerra no duro ni siquiera una pocos horas, y donde lo único que se mato en su estadía en el golfo… fue el tiempo, y poniendo en evidencia que todo el pelotón fue tomado prisionero por “El Aburrimiento”… pero en este caso la vergüenza y el temor no estan aferrados al pueblo americano, sino a los propios protagonistas, como Swooford, jóvenes ansiosos de dispararle al enemigo.

Pero la cuota de verdad y realidad que saborean a su regreso los pone cara a cara con los excombatientes de Vietman… en gran parte negados por la derrota, como nuestros chicos de Malvinas… y es ahí donde Swofford y sus compañeros no pueden mirar directamente a los ojos a quienes verdaderamente dieron la vida por su país.

Puntos en común que vale destacar de dos realidades muy diferentes.

¿Alguna vez mataremos a alguien? es la pregunta que se hacen una y otra vez Swofford y los demás personajes del film, mientras contemplan el horizonte en el desierto; ya no hay proezas de escuela para contar, ni aventuras y records sexuales de los cuales vanagloriarse… Solo resta esperar ser llamados a la acción en lo que fue la operación “Tormenta del desierto” pero la espera por ingresar al conflicto armado se hace tediosa y lleva a los protagonistas a un estado de supresión y de abandono de las características personales y afectivas, ya que allí, en medio del desierto del golfo, de nada vale la metáfora que reza “La paciencia es una virtud”.

Poco a poco “La espera” representa al enemigo que camina junto a los jóvenes soldados día y noche… no se sabe con preescisión si llegara la acción bélica, que a esta altura de su aburrida estadía en el desierto, es lo único por lo cual ya están impacientes todos los soldados… aun sin importar la vida y la muerte.

En lo lejano y desolado del desierto, las lágrimas no tienen lugar.

Abandonados por todo aquello a lo que alguna vez amaron… o por una novia en América que no puede combatir la soledad y confiesa que conoció a alguien sensacional… comienza un desagradable proceso de automatización donde los jóvenes son forzados a excretar sus impulsos sexuales, dejando de lado a una cada vez mas tortuosa y rutinaria masturbación en compañía de la foto de una ingrata novia que no dudo en terminar con una relación de años, solo con una carta. Sin deseo y sin impulsos sexuales, surge en cada soldado un nuevo estado, donde el símbolo falico de cada uno de estos jóvenes comienza a ser su rifle, y ahora la hombría se mide en el cuidado y la potencia de este nuevo símbolo de virilidad… De este modo el hombre y su rifle comulgan en un nuevo estado de masculinidad.

El énfasis puesto en la “Purga” de las características personales es plasmada en el film de Sam Mendez de una manera por demás alegórica y con una cuota de humor negro y acidez sin precedente… donde el espectador se encuentra con el joven Swofford (interpretado magistralmente por el notorio Jake Gyllenhaal) en una letrina delas barracas disfrutando de uno de sus últimos instantes de cordura e individualismo, leyendo la obra de Albert Camus mientras se toma una botella de laxante. Por mas irrisorio que esto parezca, en esa metáfora tan especial reside el sentido mismo del film, ya que el termino anglosajón “Jarhead” significa cabeza de Jarro… un termino despectivo que hace evidencia del vació, de lo hueco y de la nulidad… .

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Match point, de la neurosis a la psicosis

LA GÉNESIS DE UN PERSONAJE OSCURO Y TRÁGICO.

Match Point: término propio de las reglas del juego del tenis (la pelota golpea el límite superior de la red, pudiendo picar de un lado del campo como del otro), una cuestión meramente dependiente del azar, ya que ni la habilidad y destreza de los contendientes tienen efecto en ese instante tan crucial del partido, donde todo depende del xxx.
Pero Match Point significa también un giro rotundo en la filmografía del genial Woody Allen, un cineasta acostumbrado a “la neurosis” instaurada en la sociedad de New York, lo que representa, de alguna forma, su rúbrica.

“La neurosis” en la filmografía de Allen tiene el rostro recurrente de un pequeño sujeto, plagado de extravagancias y caprichos varios, que no es otro que sí mismo.

Woody Allen ha desarrollado, en varias décadas de carrera, una observación perspicaz para indagar en estilos de vida, naturalmente tanto el propio como los ajenos, para poder así explayarse en relatos protagonizados por personajes solitarios y excéntricos, típicos de las afectaciones comunes de las altas clases sociales neoyorquinas.

En este punto de su vida y de su carrera, el director propone cambiar la neurosis de los alrededores de la gran manzana para llegar a Gran Bretaña y entrometerse en la génesis de un personaje oscuro y complejo, interpretado por Jonathan Rhys-Meyers, impulsado desde la ambición y encaminado hacia la psicosis.

Chris Wilton es un joven tensita irlandés que vio truncado su ascenso a una èlite deportiva de jóvenes figuras. El presente lo encuentra como instructor en un muy burgués club de tenis londinense, y -ahora- con el tenis no como estilo de vida sino como herramienta, le es útil para ganarse la simpatía y la confianza de jóvenes de la alta sociedad… con el objetivo de inmiscuirse y formar parte de tan opulenta y alta clase social: la burguesía.

Una vez como instructor, y ganando la amistad de Tom, un socio exclusivo, miembro de una familia adinerada que le representa a Chris la deseada puerta a un mundo tan exclusivo y deseado, éste no tardará en seducir a Chloé (Emilie Mortimer), la hermana de Tom, y ganará el cariño de los padres de sus amigos, que lo posicionan como un alto ejecutivo en una de sus empresas.

Set ganado por Chris Wilton …

Pero la presencia de la novia de Tom, una norteamericana aspirante a actriz (interpretada por Scarlett Johansson), harán tambalear los planes de ascenso social de Chris Wilton, al enredarlo en la lujuria de unos más que sensuales encuentros a hurtadillas, pergeñados por esta joven tan virtuosa y despiadada….

Set perdido por Chris Wilton .

Lo que comenzó como lo que podría intuirse un drama familiar, se torna ahora un film cargado de suspenso y erotismo, con cuotas de corrosivo e ingenioso humor que sólo oscurecen aún más la trama del film genialmente elaborado por Woody Allen.

Sin claudicar sus intereses, Chris Winton logra su objetivo de contraer matrimonio con la adinerada Chloé, pero sin dejar de lado sus encuentros con la joven americana. Una gran labor de Scarlett Johansson, como una notoria femme fatale, en el contexto funcional de una contrafigura poderosa y una rival a la altura de Chris (Jonathan Rhys-Meyers).

Ya desarrollado el film, el relato se permite jugar con la dudosa moral de Chris Winton, un personaje oscuro capaz de desdibujar la línea entre el bien y el mal, o lo moral e inmoral; pero que conoce muy bien las consecuencias que pueden acarrear sus actos. Tanto que la proximidad de su esposa y de su amante americana lo habrán de abrazar a un estado de psicosis y hacia una espiral descendente…; y es en esa instancia donde la genialidad de Allen representa en su obra fílmica una fuerte simetría con la obra literaria de Dostoievski de “Crimen y Castigo”.
Mas allá de la locura, crímenes, culpas y planes ingeniosos será la suerte lo que concretará el devenir de los puntos, set & match de este juego.